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Procedencia y origen de La Dulzaina
La dulzaina es un
instrumento de viento parecido a la chirimía, pero más corto y
de sonidos más altos, produciendo dentro del alcance de su
tesitura, lo mismo en la región grave como aguda de la voz,
sonidos muy intensos, lo que hace que este instrumento cuando se
toca al aire libre produzca resultados muy apreciables, tanto
por su intensidad como por su peculiar timbre de voz , incluso
ante grandes bullicios.
La etimología u origen de
este instrumento la podemos reseñar a partir de varios milenios
antes de Jesucristo, en el antiguo Egipto, según los mas
recientes descubrimientos de eminentes investigadores, dándonos
testimonio de su configuración pinturas egipcias, monumentos,
esculturas y toda clase de vestigios de orden plástico hallados
en diferentes lugares, donde se ven figuras de esta clase de
instrumentos.
En principio vemos como
la forma de este instrumento es la de una flauta recta sencilla
o doble en forma de ángulo, que denominaban SAIBIT, gran flauta
transversal; existía otro modelo de flauta llamada MEM, con
embocadura de estrangul doble, semejante a la del actual oboe,
que se construía con una rama de árbol llamado LOTOS; también
usaban la doble flauta, parecida al actual clarinete de tubos
paralelos con embocadura de estrangul simple. Pues bien, de la
flauta llamada MEM podemos decir, con toda certeza, tiene su
origen la actual dulzaina.
La dulzaina se introdujo
en España a partir del siglo XV más o menos, procediendo de los
países de Oriente Medio; su influencia ha sido importante en
zonas de la región de Levante, Navarra y alguna otra, pero donde
más raigambre y prestancia ha alcanzado este instrumento ha sido
en las distintas provincias castellanas y concretamente en
Castilla La Vieja, imprimiendo y tomando carácter propio,
haciéndose poco menos que imprescindible su intervención en toda
clase de fiestas de carácter tradicional y popular tales como
fiestas patronales, romerías, rondas, procesiones, etc.;
interpretando danzas, jotas y demás motivos de estilo y carácter
netamente folklórico y popular.
Como se sabe, en un
principio la dulzaina carecía de llaves, hasta que a principios
del siglo XX se empezó a construir la dulzaina con llaves,
atribuyendo tal iniciativa al gran dulzainero y músico
castellano Lorenzo García Blanco, quien con este nuevo sistema y
en cuantos certámenes de dulzaina tomaba parte, siempre obtenía
los primeros premios; por esta época fueron también grandes
dulzaineros Angel Velasco, Modesto Herrera y otros varios que
consiguieron dar gran popularidad y renombre a este instrumento.
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