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HISTORIA
D.
José Muñoz Miñambres, en su libro Benavente y Tierra de Campos de 1983
dice de San Cristóbal que, su nombre se debe a que el pueblo estuvo
asentado entre viñedos, que poco a poco han dado paso a extensos
cultivos de remolachas, maíces, etc... Su documentación artística se nutre de abundantes pleitos y contratos
con los antiguos despoblados de Pobladura, Brive y Sta. Marina. Unas veces por aprovechamiento de pastos y otras por el paso de barcas.
Con Benavente aprovechó en mancomún un prado, que fue ocasión de sonados
pleitos, cuya documentación se ha podido ver en el Archivo Municipal de
Benavente. Asentado junto a la cañada de Benavente a León y a las
orillas del Esla, sufrió los pasos de las tropas, que multitud de veces
cruzaron en ambas direcciones y subieron o bajaron siguiendo el curso de
las aguas del río Esla. S. Cristóbal por su proximidad a Benavente, siguió los
avatares de la vida de la villa señorial de los Pimenteles. Estos fueron
los señores de S. Cristóbal y sus habitantes fueros pecheros
(contribuyentes) del noble Pimentel. Ya en la edad media allá por el año 1300 se cita en
documentos relacionados con la pesca y los derechos de barcaje. Pero será en el Siglo XIV cuando se tendrá idea cabal del
poder de este pueblo, de calles amplias y de casa señoriales adornadas
de escudos en sus fachadas. En su archivo parroquial el curioso
investigador se puede solazar en el libro becerro (libro en que las
iglesias y monasterios copiaban sus privilegios y pertenencias. Único
libro de este tipo, encontrado en los archivos parroquiales de la zona)
con la cantidad de Asociaciones, Cofradías y Fundaciones, que tuvieron
vida, en pasadas centurias y así desvelar un poco la historia dormida en
los anaqueles de los archivos.
En la zona se localizan yacimientos como el de las
Cañamonas, una necrópolis en la que se localizaron de enterramientos
tardo romanos fechado entre los siglos IV y V pudiese estar asociada a
la existencia de alguna villa romana en las proximidades.
Los trabajos de allanamiento del terreno pusieron al descubierto
diversos restos arqueológicos de época católica y romana documentados en
una campaña de excavación de urgencia llevada a cabo en 1985.
En este yacimiento se encontraron importantes restos arquitectónicos y
cerámicos como: terra sigilliata hispánica, estampada, cerámica
vulgar etc.
Esta secuencia cerámica permite intuir una ocupación romana desde el
siglo I hasta el siglo V D.C.. Su proximidad al enclave arqueológico de
la Dehesa de Morales, en Fuentes de Ropel, al otro lado del río Esla,
hace pensar en una comunicación entre ambos lugares a través de un
puente sobre el río, aún sin localizar.
En los siglos inmediatamente posteriores se puede
presumir que la zona fue habitada de una forma discontinua e irregular,
aunque son escasísimos los vestigios y referencias histórica sobre estos
lugares.
De la etapa visigótica es de suponer la existencia en
sus proximidades de una edificación de carácter religioso, posiblemente
un enclave monástico, a juzgar por algunos elementos arquitectónicos
reutilizados en las iglesias de varios pueblos de la zona.
Juan Carlos de la Mata
(Historiador)
Hoy en día
es uno de los pueblos de la comarca de Benavente y los Valles que ha
dado el salto desde una economía agrícola y ganadera hasta el desarrollo
de un amplio sector industrial y de servicios.
Este despegue económico tiene su base en el polígono con el que cuenta
la localidad, que ha conseguido absorber la mano de obra sobrante del
sector primario. Aunque ya son muchas las pequeñas empresas asentadas en
él.
San
Cristóbal de Entreviñas cuenta, asimismo, con la baza de sus
comunicaciones. Atravesado por la carretera nacional, la localidad se
encuentra a escasos minutos para acceder a las autovías que discurren
por la zona, a través de su polígono industrial.
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